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jueves, 8 de febrero de 2007

La vida del estudiante





Y yo seguía estudiando…

Con los calores que empezaban en mayo y yo con 17 años, me hablaban de responsabilidades y yo las asumía.
Luchaba por algo que describía como un sueño, un sueño confuso, un no se qué. Ilusa de mí, que creí que la carrera era correr para alcanzar el mejor trabajo. Menos mal que me informé con las series americanas de televisión.

Seguí estudiando. Terminé en el instituto y llegaba la temida selectividad. No lo podía creer…¡Aprobé! qué alegría más rara (había aprobado algo, sin saber muy bien el qué) Tengo que decidirme ¡por una carrera en dos semanas! Las variables a tener en cuenta eran: nombre de la que más me gustaba, a qué Universidad irían mis amigas y cuál es la Facultad que está más lejos de casa. Porque…¿vocación? ¿Qué es eso si hay que pasar unas notas de corte?

Llegué a la Facultad con un mogollón de papeles y un chico muy simpático me dice de qué tengo que matricularme, y sigo igual porque me han dado en un papelito toda la información y no me entero de nada. No sé ni cuando empieza el curso, ni donde tengo que ir, ni si tengo beca, ni si tengo que comprar libros,… nada, para mí esto es muy grande.

Después de un par de años perdido ya empiezo a enterarme como funcionan las cosas, que es Universidad y que es lo que estoy estudiando, pero lo he aprendido todo a base de darme golpes contra la pared, de suspender por faltas de ortografía, porque al profesor le da la gana y otras veces simplemente es que no había estudiao ná.

Pero poco a poco vemos más cerca el ansiado título universitario por el que estoy aquí saltando obstáculos, aún no tengo muy claro que será de mi, si lo conseguiré, si me abrirá puertas a un buen trabajo.

Ya titulada comienzo a pensar, toda esta gente tan genial que he conocido ¿dejan de ser mi compañeros para ser mi competidores? Ahora lo último es que me tengo que ir fuera para trabajar, jo! Justo ahora que mis amigas han terminado la carrera también y regresan a casa. Así es la vida, hay que ir dónde está el trabajo, si la montaña no va a Mahoma…

Pero bueno, sarna con gusto no pica, la vida del estudiante…siempre la recordaremos, o eso dicen.

2 comentarios:

Ana dijo...

LA verdad es que dicen que la vida del estudiantes es la mejor, pero será que nuestros padres vivieron otra generación.

Anónimo dijo...

Si nuestros padres vivieron la generación X, y no estoy de acuerdo con que la vida del estudiante termina termina en la universidad cuando consigo el titulo universitario.
En el trabajo tambien se aprenden experiencias nuevas para lo que la universidad no te prepara y tenes que ir por el camino solo, mis padres tambien se ven obligados a aprender cosas para los que no estaban preparados y a ellos les cuesta mucho mas que a mi, y en ocaciones no saben o no tiene la solución